Ecuador celebra este domingo elecciones generales polarizadas entre una derecha conservadora aglutinada y una izquierda dispersa, en medio de una crisis económica agudizada por la pandemia de covid-19 y con el correísmo decidido a retomar el poder.
“Declaro oficialmente inaugurada esta jornada electoral”, expresó la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Diana Atamaint, quien deseó “mucha suerte” a los candidatos.
Unos 13,1 millones de electores están llamados a designar al sucesor del impopular presidente Lenín Moreno, quien asumió en mayo de 2017 y no pretende la reelección.
Entre el récord de 16 candidatos aparecen como favoritos el economista de izquierda Andrés Arauz, quien cumplió 36 años el sábado, y el exbanquero de derecha Guillermo Lasso, de 65. Cuentan con 32% y 21% de la intención de voto, respectivamente, según la más reciente encuesta de Market.
Pero analistas y sondeos, cuya publicación está prohibida desde hace diez días en Ecuador, anticipan una segunda vuelta, prevista para el 11 de abril.
La “dispersión de partidos y movimientos en la papeleta presidencial refleja instituciones débiles, maquinarias electorales que se activan únicamente cuando hay elecciones, donde no hay estructuras fuertes”, dijo a la AFP la politóloga Karen Garzón Sherdek, de la Universidad Internacional SEK.
Arauz, de la coalición Unión por la Esperanza (Unes), es el delfín del polémico exmandatario socialista Rafael Correa (2007-2017), exaliado de Moreno. Ambos líderes sostienen una pugna que casi sepulta al oficialismo.
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