Más de 300 muchachos de los más de 500 que fueron secuestrados hace una semana al noroeste de Nigeria en un acto reivindicado por los yihadistas de Boko Haram y liberados el jueves por la noche, fueron recibidos este viernes por las autoridades locales, mientras las circunstancias de su rapto siguen sin aclararse.
Descalzos, con el rostro cubierto de polvo y extenuados, los chicos fueron transportados en autobús hasta las oficinas del gobernador de Katsina, capital de la provincia del mismo nombre, al noreste del país.
“Han sufrido físicamente, mentalmente, psicológicamente, pero que sepáis que nosotros también, y sus padres todavía más”, declaró el gobernador, Aminu Bello Masari, ante los niños reunidos en la asamblea local.
“Para estos estudiantes, este episodio formará parte de su historia y de su camino hacia la edad adulta, estoy seguro de que se acordarán toda la vida”, añadió.
Mientras tanto, sus familias se congregaban ansiosas en la ciudad, a la espera de reunirse con los chicos, comprobaron periodistas de la AFP.
“Cuando mi hijo me llamó ayer, y me dijo ‘mamá, mamá, soy yo’, dije ‘gracias Dios mío, gracias Dios mío’, ¡estaba tan feliz!”, explica una madre, cuyo hijo tiene 18 años.
Poco antes, un consejero del presidente había anunciado la liberación de los chicos, sin dar, no obstante, el número exacto. Un consejero del gobierno local, Ibrahim Katsina, indicó que habían sido liberados 344 alumnos.
“Es un gran alivio para todo el país y la comunidad internacional”, tuiteó el presidente nigeriano Muhammadu Buhari.
El viernes pasado, varios centenares de menores de edad fueron secuestrados por hombres armados en una escuela para chicos de Kankara. El rapto fue reivindicado por Boko Haram, el grupo yihadista que actúa en el noreste del país, es decir, a centenares de kilómetros.
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