El cuestionado jefe de la Policía chilena, Mario Rozas, renunció este jueves después de que dos menores de edad resultaran heridos de bala en un operativo, un hecho que causó repudio generalizado y se sumó a una serie de denuncias por abusos policiales en el país.
Rozas, cuya renuncia había sido pedida por la oposición desde hace meses tras denuncias de violaciones a los derechos humanos en el marco de la represión a las recientes protestas sociales, dejó el cargo tras el grave incidente ocurrido el miércoles en una residencia del estatal Servicio Nacional de Menores (Sename) de Talcahuano (sur).
En ese lugar, agentes policiales hirieron de bala en sus piernas a dos menores, de 17 y 14 años, tras ser llamados para controlar a un niño que se había “descompensado” en el centro de acogida para menores en riesgo social.
De acuerdo a la versión policial, los agentes abrieron fuego luego de que fueran atacados con piedras y palos.
Las imágenes de los dos niños en el suelo, llorando y heridos, causaron el repudio generalizado y finalmente la salida de Rozas, a quien hace sólo una semana el presidente Sebastián Piñera había ratificado en su puesto.
“En la mañana de hoy (jueves) el general director de Carabineros, Mario Rozas, me ha presentado su renuncia al cargo, y me ha dado sus razones y sus argumentos; yo comparto las razones y argumentos y en consecuencia he aceptado su renuncia”, dijo Piñera, en un mensaje en el palacio de Gobierno.
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