Wuhan, la ciudad china que fue hace nueve meses epicentro del covid-19, ha dejado atrás el virus y renace, pero asiste con desolación al balance de un millón de muertos que ha causado la pandemia en todo el planeta.
En esta ciudad del centro de China, sometida a principios de año a un durísimo confinamiento, el orgullo de haber derrotado a la enfermedad se mezcla con la tristeza que provoca ese trágico balance.
"Un millón de personas, hablando en términos relativos respecto a la población global, quizá no sea mucho" afirma Hu Lingquan, un científico residente en Wuhan.
"Pero hablamos de gente real, de personas que tenían, todas, una familia" agrega.
Este lunes en Wuhan, los niños acudían al colegio, en medio del denso tráfico de esta ciudad, que ha vuelto casi totalmente a la normalidad.
..........
Señor Lector, este es solo un reporte. La información completa está en la edición impresa de El Potosí.
