Más de siete meses de cuarentena por la pandemia del covid-19, en medio de una grave crisis económica y sin que mejore la situación sanitaria, avivan la llamada grieta, una polarización radical que parte en dos a Argentina.
De un lado, se repiten las protestas o cacerolazos contra la gestión del presidente de centroizquierda, Alberto Fernández, al que acusan de "destruir" al país.
Del otro, crece la indignación entre afines al gobierno peronista por la "irresponsabilidad" de la oposición al alentar marchas en plena pandemia del coronavirus, que en Argentina deja más de 700.000 casos, supera los 19.000 muertos, cifras que ubican al país entre los más afectados del mundo.
Para Daniel, un peluquero de 57 años, la economía argentina, en recesión desde 2018, llegó a un punto insostenible. Las peluquerías abrieron hace poco, pero él trabajó clandestinamente desde que el 20 de marzo se decretara la cuarentena.
"¿De qué voy a vivir? Nos hemos convertido en el hazmerreír del mundo. La cuarentena más larga y los peores resultados", afirma.
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