La Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguró ayer que es "imposible" predecir la dirección que tomará el coronavirus de China y manifestó la "preocupación" por el "creciente número de casos" en ese país, dijo su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en la conferencia de seguridad de Munich.
En China el COVID-19 pasó ayer la barrera de los 1.500 fallecidos. El número total de fallecidos es ya de 1.523, con más de 66.000 casos detectados, mientras han sido dadas de alta más de 8.000 personas tras superar la enfermedad.
Los medios locales informaron de que todas aquellas personas que regresen a Pekín tras las prorrogadas vacaciones del Año Nuevo lunar deberán pasar una cuarentena de 14 días en casa para prevenir contagios. En los bloques de viviendas, los residentes que deseen salir a la calle deberán acudir antes a unos improvisados centros de control donde los guardias de seguridad les tomarán la temperatura corporal y entregarán unos pases identificativos.
