Los indígenas brasileños no tendrán poder de veto sobre proyectos de minería o generación hidroeléctrica en sus reservas, pero serán indemnizados y tendrán participación en las ganancias, según el proyecto de ley que el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, envió ayer al Congreso.
El líder ultraderechista, que había prometido autorizar las actividades económicas en las reservas indígenas desde que asumió su mandato hace poco más de un año, firmó el polémico proyecto de ley el miércoles y lo envió ayer a consideración del Congreso.
La iniciativa, considerada una amenaza de genocidio y etnocidio por comunidades indígenas y organizaciones no gubernamentales, tendrá que ser aprobada por diferentes comisiones y por los plenos tanto del Senado como de la Cámara de Diputados antes de que pueda ser sancionada por el jefe de Estado.
El proyecto también permite que los propios indígenas exploten económicamente sus tierras mediante actividades como agricultura, pecuaria y turismo, lo que actualmente está vetado en las reservas, que son territorios de propiedad del Estado pero delimitados para el usufructo de los pueblos ancestrales que los ocupaban.
