Tras cumplirse ayer un nuevo plazo para nombrar a un sustituto del primer ministro dimisionario Adel Abdelmahdi, la crisis política desatada tras tres meses de protestas en las calles de Irak parece estar en un callejón sin salida, con partidos incapaces de determinar cuál de ellos tiene derecho a nominar a un aspirante.
El Parlamento debía haberse reunió ayer para avanzar en la aprobación de la ley electoral, también en punto muerto desde hace días por discrepancias en dos de sus artículos, pero la sesión acabó suspendiéndose por falta de quorum en medio de intensas negociaciones para nombrar al primer ministro.
Abdelmahdi anunció su renuncia el pasado 29 de noviembre y la presentó un día después por escrito en el Parlamento, que la aceptó el 1 de diciembre, empezando entonces a contar el plazo de 15 días que tiene el presidente del país para nombrar a un sucesor.
