Argentina cerró ayer el grifo para la compra de dólares estadounidenses tras el triunfo del peronista Alberto Fernández en los comicios presidenciales del domingo, un resultado electoral ante el que los mercados reaccionaron con alta volatilidad.
La transición hacia el 10 de diciembre, día en que el presidente Mauricio Macri debe ceder el mando al opositor Fernández, se estrenó con un fuerte endurecimiento del control cambiario que rige desde septiembre pasado con el objetivo de frenar la sangría de reservas monetarias.
El cierre del grifo para la compra de dólares se daba por descontado en el mercado desde la semana pasada, lo que en buena parte aceleró la compra de divisas en los días previos a los comicios, pero sorprendió la dureza de las nuevas restricciones.
A partir de ayer, los argentinos, que hasta el viernes podían adquirir hasta 10 mil dólares por mes, solo podrán comprar 200 por vía electrónica y 100 en efectivo.
La medida tuvo un impacto inmediato en el mercado cambiario. Casi sin demanda, el precio de la moneda estadounidense bajó en bancos y casas de cambio.
En el estatal Banco Nación, el dólar retrocedió a 63,50 pesos por unidad, tras haber tocado el viernes un récord de 65 pesos.
La profundización del cepo cambiario provocó, en cambio, que la cotización inicialmente avanzara en la plaza informal, hasta los 77 pesos, pero luego, a falta de demanda, recortó hasta 73 pesos, por debajo del cierre del viernes.
Los mayores controles también impactaron en los mecanismos financieros legales para inversores más sofisticados que buscan hacerse de divisas sorteando las restricciones.
