La Corte Suprema de Brasil comenzó a inclinarse ayer por la validez de la prisión tras una condena en segunda instancia aún si restan apelaciones, situación en la que están miles de reclusos, entre ellos el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.
En la segunda audiencia de un juicio de alta complejidad jurídica y política, el tribunal comenzó a perfilar su decisión final sobre tres demandas que contestan la posibilidad de que una persona vaya a la cárcel cuando su condena sea ratificada en una segunda instancia.
De los 11 magistrados, cuatro se pronunciaron ayer y mientras uno consideró que la pena solo puede ejecutarse cuando se agote el proceso de apelaciones posibles, los otros tres apoyaron la jurisprudencia actual, que permite el encarcelamiento después de la segunda instancia, como fue el caso de Lula (2003-2010).
