Beny Gantz se convirtió ayer en el primer candidato en más de una década en ser encargado de la formación del ejecutivo israelí más allá de Benjamín Netanyahu, que fracasó en su intento, al que propuso un gobierno de unidad para evitar nuevas elecciones.
En una ceremonia oficial en su residencia, el presidente del país, Reuvén Rivlin, apuntó que "es posible formar un gobierno y no hay justificación para forzar otra ronda de elecciones", que sería la tercera en menos de un año.
Tras repetir su intención de facilitar un gabinete de unidad entre los dos principales partidos, la coalición centrista Azul y Blanco de Gantz y Likud de Netanyahu, aclaró que "mientras no haya voluntad de ceder y llegar a un acuerdo, no habrá gobierno".
"Serían los ciudadanos de Israel quienes paguen el precio más alto", agregó Rivlin.
