La agitación política que se vive en varios países de Suramérica se coló ayer en la campaña para las presidenciales del próximo domingo en Argentina, con el oficialismo que denuncia un "huracán bolivariano" con fines de desestabilización y la oposición que cuestiona la represión social.
La convulsión en Chile, las protestas en Ecuador y el tenso y poco claro escenario electoral en Bolivia sobrevuelan la recta final de la campaña en Argentina, que hasta ahora había estado dominada por la recesión económica que vive el país desde hace un año y medio y sus efectos sociales.
El Gobierno del presidente Mauricio Macri, quien tiene estrechas relaciones con el mandatario chileno, Sebastián Piñera, apuntó al régimen del venezolano Nicolás Maduro como el "articulador" de las violentas protestas en Chile y Ecuador.
