Haití estuvo prácticamente paralizado ayer, en una nueva tensa jornada de movilizaciones contra el presidente, Jovenel Moise, en la que se registraron disturbios e incendios premeditados contra instituciones públicas.
En Puerto Príncipe, al menos un millar de manifestantes marchó en dirección al Palacio Nacional, pero a diferencia de días anteriores, sin enfrentarse con la Policía.
La manifestación congregó a mucha menos gente que lo que vaticinaban los organizadores, quienes, después de un mes de protestas sin descanso, habían anunciado para ayer, jueves, una "jornada de levantamiento general" para derrocar a Moise.
Las barricadas impidieron el tránsito de automóviles en las principales avenidas y en muchas calles de la capital, mientras que la mayoría de comercios cerró sus puertas para evitar altercados.
