Centenares de personas salieron ayer a las calles en diferentes puntos de Irak para demandar más servicios básicos y protestar contra la corrupción y el desempleo, un acto que en Bagdad se tornó en una batalla campal entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, causando un muerto y 200 heridos.
En una estampa a la que los capitalinos no son ajenos, decenas de manifestantes lanzaron piedras y botellas vacías a las fuerzas de seguridad y fueron respondidos con cañones de agua, gases lacrimógenos, disparos al aire, palos y decenas de detenciones.
La protesta se salió de control cuando aumentó el número de manifestantes que habían comenzado a agruparse a primera hora de la mañana en la plaza Tahrir y la multitud trató de avanzar hacia al aérea que la conecta con la fortificada Zona Verde, donde se encuentran los principales edificios gubernamentales y embajadas.
