La salud física y psicológica de los 134 migrantes que permanecen a bordo del barco de la ONG española Open Arms frente a la isla de Lampedusa (sur) empeora con el paso de las horas, mientras el Gobierno italiano se niega a autorizar su desembarco.
"Amenazas de suicidio. Conatos de violencia. Todas las personas están física y psicológicamente rotas. Al límite. Necesitan ser evacuadas de forma inmediata", asegura la organización española en las redes sociales.
La embarcación lleva desde el 1 de agosto en el Mediterráneo esperando un puerto y desde el 14 de agosto está en aguas italianas, pero sin poder acercarse a tierra, pues el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, se niega a permitirlo.
La organización denunció ayer en las redes sociales que "las condiciones psicofísicas de adultos y menores son críticas y su seguridad es muy preocupante", tal y como pudo constatar un psicólogo de la ONG italiana Emergency, que subió a bordo.
