Decenas de miles de personas se manifestaron ayer en Moscú bajo una persistente lluvia para exigir elecciones libres, en lo que se convirtió en la mayor demostración de fuerza de la oposición rusa desde las masivas protestas antigubernamentales de 2012.
La manifestación, que había sido autorizada por el Ayuntamiento de Moscú, reunió en la céntrica avenida Sájarov a más de 49.000 personas, según la ONG Contador Blanco, mientras la Policía cifró el número de los asistentes en unas 20.000 personas.
"Exigimos cancelar las elecciones (municipales) del 8 de septiembre y convocar nuevos comicios", dijo desde la tribuna una representante de la opositora Yulia Galiamina, que actualmente cumple un arresto administrativo por participar en una protesta no autorizada.
Para acceder al lugar de la concentración, los manifestantes tenían que pasar por unos arcos detectores de metales.
