El bloqueo total de los bienes venezolanos en suelo estadounidense decretado por la Administración de Donald Trump tensó más ayer la relación entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición que, sin embargo, decidieron continuar con el proceso de diálogo y negociación que llevan adelante con auspicio de Noruega.
En un comunicado, el Gobierno calificó el bloqueo como "una nueva y grave agresión" de "terrorismo económico", y se refirió a Trump como "un magnate supremacista en campaña electoral".
Luego, en una rueda de prensa, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, dijo que con este movimiento EE.UU. busca convertir a Venezuela en "el territorio de su guerra geopolítica" contra Rusia y China.
Reiteró que la orden ejecutiva de Trump pretende "restringir" las capacidades económicas, financieras y comerciales de Venezuela, e insistió en que viola las leyes internacionales.
El jefe de la diplomacia chavista también dijo que es "mentira" que se vaya a garantizar el acceso a ayuda humanitaria o la compra de medicinas y alimentos en el marco del bloqueo como lo aseguró más temprano el jefe del Parlamento Juan Guaidó.
La medida "tiene excepciones humanitarias en cuanto a alimentos y medicamentos", aseguró el líder opositor sobre estos dos ítems que escasean en el país petrolero, y remarcó que además el bloqueo "protege al sector privado que no hace negocios con una dictadura", en alusión al Ejecutivo de Maduro.
Por su parte, la vicepresidenta Delcy Rodríguez dijo que la decisión de Trump "está pateando" el diálogo entre el oficialismo y la oposición que se desarrolla en Barbados, aunque afirmó que mantendrán las conversaciones.
"La instrucción del presidente Nicolás Maduro es mantenernos a toda costa en esta mesa de negociación a favor del diálogo y del encuentro", manifestó.
El Gobierno subrayó en su primer comunicado que mantiene "su voluntad inquebrantable de alcanzar acuerdos nacionales (con la oposición en Barbados) en diferentes dimensiones para alcanzar la paz".
