La exigencia de la oposición argentina de apartar a la empresa que gestionará el escrutinio de las primarias del próximo domingo marcó ayer la campaña electoral, en un día de mejora en la plaza financiera local tras el efecto negativo que tuvo el lunes la guerra comercial entre EE.UU. y China.
Los principales precandidatos presidenciales –el actual mandatario, Mauricio Macri, y el peronista Alberto Fernández– apuran los últimos actos de cara a la primera instancia electoral nacional del año, en la que los postulantes que superen el 1,5 % de los votos quedarán habilitados para competir en los comicios generales del 27 de octubre.
A solo dos días de que comience la veda electoral, la decisión del Frente de Todos de Fernández y de la alianza Juntos por el Cambio de Macri de acudir a la Justicia para presentar sendas –pero muy diferentes– denuncias avivió la controversia.
La coalición peronista –que encabeza la intención de voto en la mayoría de encuestas– pidió dictar una medida cautelar urgente para apartar a la empresa Smartmatic –con sede en Londres– del proceso de digitalización y transmisión del primer escrutinio, el que se realiza en la noche electoral, por las "graves vulnerabilidades de sus sistemas informáticos denunciadas por especialistas en la materia".
