La prohibición del uso de prendas que cubren el rostro en los espacios públicos de Holanda entró en vigor ayer en medio de la negativa de las autoridades a exigir su cumplimiento, lo que hace temer el fracaso de una ley diseñada para unas 200 mujeres que, se calcula, llevan burka en el país.
La ley está dirigida a las que utilizan prendas islamistas como el burka (velo integral que cubre toda la cara, con una rejilla a la altura de los ojos) y el niqab (solo deja a la vista los ojos), pero también a quienes utilicen un casco integral o alguna variante de pasamontañas, algo bastante habitual en las épocas de bajas temperaturas.
El vicepresidente del Consejo Nacional de Mezquitas Marroquíes, Said Bouharrou, entiende que "sea extraño ver a una mujer caminando con un niqab negro, que puede incluso asustar a los niños", pero asegura que este "debe ser un tema de debate social en el que no cabe esta solución del Gobierno a un problema que no existe" en Holanda.
