Cuatro presos que participaron en la masacre que dejó al menos 58 muertos en una cárcel de Altamira, en el norte de Brasil, fueron asesinados en el interior de un autobús mientras eran transferidos a otro centro penitenciario de la región.
Un vehículo partió en la tarde del martes de la cárcel de Altamira con un total de 30 reclusos, esposados y divididos en cuatro compartimentos, con destino a otro penal, en la ciudad de Marabá, situada a unos 500 kilómetros de distancia.
Durante el trayecto, cuatro de ellos, al parecer miembros de la facción criminal que orquestó el ataque en Altamira, fueron asesinados por asfixia, según un comunicado emitido ayer, por la Secretaría de Seguridad Pública y Defensa Social (Segup) del amazónico estado de Pará.
Las autoridades solo se dieron cuenta de los crímenes al llegar a Marabá.
