La lucha contra el tabaco hizo progresos indiscutibles, pero el cigarrillo electrónico y otros dispositivos conexos amenazan estos avances cuando se les presenta como una ayuda para dejar de fumar, según informó ayer la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Esta organización pidió que se regule a estos dispositivos de la misma forma que se hace con el tabaco porque no hay evidencia científica que demuestren su supuesta reducida toxicidad, el principal argumento que utiliza la industria tabaquera para pedir que se les regule de forma "diferenciada".
"Son productos que se han convertido en una puerta de entrada del tabaco para la gente joven. Nuestra recomendación a los gobiernos es que los traten y regulen como productos de tabaco", rebatió un responsable de la Unidad de Control del Tabaco de la OMS, Vinayak Prasad, al presentar un nuevo informe mundial sobre la evolución de la epidemia del tabaco.
