A punto de cumplirse un mes del acuerdo con EE.UU. que evitó la imposición de aranceles, el plan migratorio de México avanza con firmeza con un refuerzo de los controles fronterizos, un auge sustancial de las deportaciones y una mayor diplomacia para impulsar el desarrollo regional.
"Estamos ordenando el flujo migratorio y respetando los derechos humanos", dijo ayer el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, al arribar a Mapastepec (Chiapas).
Agregó que el país está haciendo algo "que nunca se había llevado a cabo en México ni en el mundo, dando opciones de trabajo a migrantes con el propósito de que la migración sea opcional y no forzada".
El mandatario había anunciado para ayer la presentación de un informe sobre la situación migratoria en el país con altos funcionarios de Cancillería, del Instituto Nacional de Migración (Inami) y de la Secretaría del Bienestar, entre otros.
Pero en su conferencia diaria solo presentó el programa nacional contra las adicciones a los jóvenes. De acuerdo con fuentes de Presidencia consultadas por EFE, la presentación del informe se pospuso al lunes 8 por un problema de agenda del mandatario -que ayer cumplió una gira en Chiapas- y para contar con la presencia del canciller, Marcelo Ebrard, actualmente en Lima (Perú) en la cumbre de la Alianza del Pacífico.
