HONG KONG. Miles de personas se congregaron ayer ante las puertas del Gobierno local de Hong Kong para exigir la dimisión de la máxima autoridad de la ciudad, Carrie Lam, cuya posición se tambalea después de que el domingo 16 más de un millón de personas ocuparon las principales avenidas de la isla. Durante todo el día se esperó una comparecencia pública de la jefa del Ejecutivo para anunciar su dimisión o al menos la retirada definitiva del controvertido proyecto de ley de extradición.
