Nicaragua cumplió este jueves un año de "insurrección cívica" contra el presidente Daniel Ortega, acusado por la oposición y por la CIDH de mantener al país en un "estado de excepción" en el marco de una crisis que ha dejado cientos de muertos, desaparecidos y presos, así como decenas de miles en el exilio.
Ayer no hubo siquiera un intento por celebrar una gran manifestación como la convocada para la víspera por Unidad Nacional Azul y Blanco, que no se pudo realizar por el amplio dispositivo policial desplegado en Managua y que desembocó en varias decenas de detenidos, según la oposición, un extremo que la Policía negó. Los "autoconvocados", como se llama a los manifestantes pues no siguen directrices partidistas, realizaron este día los "piquetes express" (protesta efímera).
