Al menos, 31 personas que huyeron de Al Baguz, el último reducto del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria, murieron la semana pasada durante su trayecto o nada más llegar al campamento de desplazados de Al Hol, situado en la provincia de Al Hasaka, informó ayer una ONG.
Según la organización International Rescue Committee (IRC), la mayor parte de los fallecidos sufrían lesiones o desnutrición severa después de haber permanecido en el último enclave de los extremistas hasta el final de la batalla. La directora de IRC para Irak y el noreste de Siria, Wendy Taeuber, ha asegurado en un comunicado que "la semana pasada fue la más mortal para las mujeres y los niños que llegaron a Al Hol", adonde arribaron al menos 500 personas, todas mujeres y niños.
Muchos de los nuevos desplazados resultaron gravemente heridos durante los combates en Al Baguz, cuyo control fue tomado definitivamente por las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una alianza armada liderada por milicias kurdas, el 23 de marzo.
