Millones de argelinos desbordaron ayer, por sexto viernes consecutivo, las plazas y avenidas para decir no al jefe del Ejército, Ahmed Gaïd Salah, y a su propuesta de inhabilitar al presidente, Abdelaziz Bouteflika, como solución a la crisis política que padece el país.
En la capital, la opinión compartida era que la apuesta por el artículo 102 de la Constitución es una nueva maniobra del círculo de poder que protege y maneja al mandatario para perpetuarse en la cúpula del Estado.
"Gaïd Salah debería haber hecho la propuesta en 2008, cuando el presidente Bouteflika enmendó la Constitución. Llega con retraso", explicó a EFE Ali, de 60 años y que ayer mostró su enfado en el centro de la capital.
"El Ejército (solo) tiene tres misiones que cumplir: proteger la seguridad, preservar la unidad nacional y vigilar la Constitución. Y esta ya ha sido violada en varias ocasiones", agregó Ali, que reclamó un cambio absoluto de régimen.
