Las autoridades del Kurdistán sirio mantienen detenidos a centenares de yihadistas "de los cinco continentes", dijo ayer a EFE un responsable de esta región autónoma, mientras las milicias kurdas asedian al Estado Islámico (EI) en su último bastión.
El titular de Interior del autoproclamado Gobierno kurdo, Kanaan Barakat, aseguró que en sus centros de detención hay combatientes del EI que proceden "de todo el mundo", aunque rechazó ofrecer un número exacto.
"No podemos dar un número total hasta que termine la batalla de Al Baguz", dijo Barakat en una entrevista a Efe en la localidad de Qamishili, fronteriza con Turquía.
Barakat manifestó que, hasta ahora, "solo unos pocos países" han reclamado a sus ciudadanos, ya sean civiles o combatientes, por lo que los repatriados representan un número pequeño en comparación con "la gran cantidad de personas" que están en el poder de las autoridades kurdas.
Por ello, pidió "a todos los países que intervengan de inmediato" para repatriar a sus ciudadanos o para prestar asistencia material al Gobierno de la región kurda a fin de "acoger a sus ciudadanos y rehabilitarles psicológicamente, especialmente a las mujeres y niños".
Las Fuerzas de Siria Democrática (FSD) acabaron con el Estado Islámico en esta zona y si no fuera por sus esfuerzos, el mundo entero estaría en peligro. Esto es responsabilidad de todos. Quien quiera el bien del mundo debe apoyarnos", comentó el responsable kurdo.
Las FSD, una alianza armada encabezada por fuerzas kurdas y apoyada por la coalición internacional, ha expulsado a los yihadistas de las provincias sirias al este del río Eúfrates.
Actualmente, las FSD asedian a los combatientes del EI en Al Baguz, una localidad a orillas del río Eúfrates fronteriza con Irak que constituye el último bastión del grupo yihadista en Siria. Sin ofrecer cifras concretas, Barakat precisó que la mayoría de los yihadistas y civiles que han salido de Al Baguz hasta ahora son de nacionalidad iraquí. Esa localidad, según explicó, se convirtió en el último refugio de los combatientes del EI que huyeron de Irak, donde las fuerzas gubernamentales concluyeron su ofensiva contra el grupo terrorista en diciembre de 2017.
