NUEVA DELHI. La tensión bélica entre la India y Pakistán se relajó ayer, un día después de que Islamabad entregase al piloto indio capturado, aunque las dos potencias nucleares se acusaron mutuamente de siete muertes a través de su frontera en Cachemira.
Al menos, tres civiles que residían del lado indio de la frontera murieron, todos miembros de una misma familia, y otro resultó herido por disparos paquistaníes durante el fuego cruzado con las fuerzas indias que se extendió durante horas, según las autoridades indias.
