El Gobierno de Nicaragua y la oposición concluyeron ayer viernes la tercera jornada de trabajo sin acuerdos definitivos sobre las bases que regirán la negociación para resolver la crisis política que afecta al país hace 10 meses, de acuerdo con un comunicado.
Tras unas seis horas de reunión a puertas cerradas la delegación de gobierno y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) dijeron en el texto que continuó el avance "en la aprobación de la hoja de ruta de la negociación".
"Las pláticas harán una pausa el fin de semana para continuar a partir del lunes de forma ininterrumpida hasta viernes con el propósito de culminar en el menor tiempo posible", agregó la nota.
La expectativa de la opositora ACJD era que este viernes se establecieran "con claridad los puntos pendientes de las reglas del proceso de negociación", que se reanudó el 27 de febrero tras el fracaso de un primer intento de diálogo hace meses.
Entre los temas que no lograban consenso figura lo relativo a los moderadores y garantes internacionales, que forman parte de la hoja de ruta, según revelaron los negociadores.
"Para nosotros es importante que haya garantes internacionales que cuenten con la confianza del pueblo nicaragüense", dijo la delegada de la ACJD, Azahálea Solís, en alusión a organizaciones como la Organización de Estados Americanos (OEA), Naciones Unidas y la Unión Europea.
Wilfredo Navarro, uno de los representantes del presidente Daniel Ortega en las negociaciones, negó que haya oposición a garantes internacionales, pero estimó que "no es el momento" para discutir eso pues aún no hay nada que garantizar debido a que no han comenzado a tratarse los temas torales de la negociación.
Las sesiones de trabajo se desarrollan en la sede del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), al sur de Managua, con el cardenal Leopoldo Brenes y el nuncio apostólico, Waldemar Stanislaw Sommertag, como testigos.
