El líder autoproclamado presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, no descartó, en una entrevista con la agencia AFP, autorizar una intervención militar de Estados Unidos o una fuerza extranjera en el país, de ser necesario, para que Nicolás Maduro cese de usurpar el poder.
"Nosotros haremos todo lo posible. Esto es un tema obviamente muy polémico, pero haciendo uso de nuestra soberanía, el ejercicio de nuestras competencias, haremos lo necesario", respondió Guaidó a la pregunta de si haría uso de las facultades como jefe del Parlamento y presidente encargado para autorizar eventualmente una intervención militar.
El dirigente, cuya presidencia interina reconocen medio centenar de países, enfatizó que hará "todo lo que sea necesario, todo lo que tengamos que hacer para salvar vidas humanas, para que no sigan muriendo niños" o pacientes por falta de medicinas. "Vamos a hacer todo lo que sea que tenga menor costo social, que genere gobernabilidad y estabilidad para poder atender la emergencia", sostuvo Guaidó, preguntado dos veces sobre si autorizaría una intervención militar.
ELECCIONES
Guaidó -que el mes pasado juró asumir como presidente encargado-, agradeció ayer viernes que Uruguay haya suscrito la declaración del llamado "Grupo de Contacto" en la que varios gobiernos piden la celebración de elecciones libres en el país suramericano.
"Un agradecimiento entonces a Uruguay", dijo Guaidó en un acto desde la Universidad Central de Venezuela (UCV), en Caracas, en el que aseguró contar con el respaldo de casi 60 países que le reconocen a él y no a Nicolás Maduro como presidente. Guaidó dijo que el Gobierno chavista apoyó el diálogo impulsado inicialmente por Uruguay ante la crisis de legitimidad que asegura atraviesa Maduro porque creía "ganar tiempo" con este llamado "Mecanismo de Montevideo" en el que también participan aliados de la revolución bolivariana como México y Bolivia. El presidente de Venezuela, aseguró estar dispuesto a reunirse con enviados del grupo de contacto internacional impulsado por algunos países latinoamericanos y la Unión Europea (UE) que busca crear las condiciones para convocar nuevas elecciones "justas" y "libres" en el país.
