La oposición venezolana ha acelerado el paso en su afán por desconocer la legitimidad del jefe del Estado, Nicolás Maduro, al usar el control que tiene en el Parlamento para designar a un representante del país ante la Organización de Estados Americanos (OEA), órgano que tampoco reconoce al presidente.
De esta forma, la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) comenzó a asumir competencias exclusivas del Ejecutivo, tal y como había dicho que haría, en vista de la "usurpación" de la Presidencia de la República, algo con lo que espera acabar sin que hasta ahora haya una forma clara de hacerlo. Los diputados acordaron "designar" a Gustavo Tarre Briceño como "representante especial" ante la OEA, "con el propósito de coordinar con esa organización las acciones necesarias para el restablecimiento del ordenamiento constitucional" en Venezuela.
La declaración aprobada también afirma que debe enviarse "una comunicación", para que tome "debida nota del presente acuerdo", al secretario general de la OEA, Luis Almagro, un confeso detractor de Maduro que además se dirige al líder de la Cámara, como "presidente interino" de Venezuela.
Esta misma jornada, los legisladores aprobaron otro documento que acuerda la permanencia del país en la OEA, y contraría así el proceso que inició el Gobierno de Maduro para abandonar el ente de integración regional, al que acusa de ser un "ministerio de las colonias" que defiende solo a Estados Unidos.
