PARÍS. El Gobierno francés mostró ayer su voluntad de aplicar de forma estricta la ley contra los "chalecos amarillos" que siguen movilizados en las carreteras y que continúan organizando protestas con el único objetivo, a su juicio, de "derrocar" al presidente, Emmanuel Macron.
El portavoz del Gobierno, Benjamin Griveaux, descalificó a los participantes en acciones de ese movimiento.
