El Gobierno colombiano recibió ayer con frialdad el anuncio del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de una tregua navideña de 11 días e insistió en que esa guerrilla debe liberar a los secuestrados y parar sus actividades criminales para retomar las negociaciones de paz, en La Habana, Cuba.
La tregua del ELN, que se iniciará el 23 de diciembre y culminará el 3 de enero de 2019, se da en un momento en el que los diálogos de paz están suspendidos y su reanudación supeditada por el Gobierno del presidente Iván Duque a que la guerrilla "ponga fin a todas las actividades criminales".
Es por eso que el mandatario afirmó ayer, en la ceremonia de reconocimiento y presentación de la nueva cúpula militar, que no calificaría "ese gesto o esas decisiones" porque considera que el hecho de que algunos grupos armados ilegales le "hablen al país de treguas o de ceses unilaterales" en la temporada navideña se ha "hecho usual".
"A aquellos que quieren seguir en la violencia y sembrando desolación, y que quieren hablar muchas veces de paz mientras siguen en las actividades violentas, la única manera en que puede haber confianza, en un verdadero gesto de paz, es con la liberación de todos los secuestrados y que se le ponga fin a todas las actividades criminales", manifestó.
El Comando Central (COCE) del ELN afirmó en un comunicado divulgado ayer que hará un "cese de operaciones ofensivas (para) aportar a un clima de tranquilidad en la Navidad y el Año Nuevo". Recalcó que sigue "comprometido con la búsqueda de una solución política del conflicto". De ese modo, afirmó que no se levantará de la mesa de conversaciones.
La guerrilla dijo que el Gobierno no debe "abandonar los caminos y esfuerzos de diálogo y paz" porque considera que eso "terminaría destruyendo lo que queda de los acuerdos con las FARC y desconoce el proceso de solución política con el ELN".
