PARÍS. El primer ministro francés, Édouard Philippe, anunció ayer la congelación de los precios del gas, la electricidad y de los carburantes como medidas de choque para "apaciguar" las protestas de los llamados "chalecos amarillos".
Philippe consideró que "ningún impuesto merece poner en peligro la unidad de la nación" y adelantó que también se suspende el endurecimiento de la inspección técnica de vehículos, otra de las demandas del movimiento.
