La mayoría de las actividades se paralizaron ayer en la capital haitiana y otras ciudades del país tras las multitudinarias protestas del domingo 18 en contra de la corrupción y la impunidad que dejaron varios muertos y en las que opositores pidieron la renuncia del presidente Jovenel Moise.
La Policía haitiana rebajó el número de muertos en las protestas a tres, aunque inicialmente había informado de seis al concluir que varias de estas muertes no tuvieron relación con las manifestaciones, sin embargo, según los organizadores, se registraron, al menos, 11 muertos y 45 heridos. En su cuenta de Twitter, el presidente haitiano, Jovenel Moise, informó que se reunió con los otros dos poderes del Estado y dijo que este encuentro "fue una oportunidad para que evaluáramos la situación sociopolítica".
