Aproximadamente 800 migrantes centroamericanos llegaron a la fronteriza ciudad mexicana de Tijuana con el propósito de solicitar asilo en Estados Unidos, y para el viernes se espera la llegada de al menos 2.000 más en autobuses, dijeron autoridades federales a EFE.
De los extranjeros que llegaron de forma paulatina a esta ciudad del noroeste de México, un puñado pasaron la noche de ayer a la intemperie en la zona de Playas de Tijuana, una área residencial adyacente a Estados Unidos.
Allí padecieron bajas temperaturas y fuertes vientos con rachas de hasta 96 kilómetros por hora, según el reporte de Protección Civil Municipal.
Del lado estadounidense se reforzó la seguridad, se cerraron algunos accesos en las garitas que conectan Tijuana y San Diego, y se desplegaron más elementos de las fuerzas armadas.
Estos soldados forman parte de los 5.600 que la Administración de Donald Trump envió a Texas, Arizona y California para colaborar con las autoridades migratorias cuando lleguen las caravanas.
Por la mañana un migrante guatemalteco saltó la valla fronteriza y de forma pacífica se entregó a agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, que lo llevaron bajo arresto. No se dio a conocer su identidad.
Ayer una gran cantidad de estos migrantes, procedentes principalmente de Honduras, se volvieron a reunir en la zona de playa, y alrededor del mediodía había entre 250 y 300, contando a mujeres y niños.
El resto se mantenía en albergues del Ejército de Salvación, Movimiento Juventud 200, Embajadores de Jesús en el Cañón de Los Alacranes y en la Viña de Tijuana, todos situados en diferentes zonas de la ciudad y manejados por organizaciones de la sociedad civil.
