POTOSÍ. El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, concluyó ayer una visita a Brasilia en la que encaminó la transición y moderó su encendido tono, pero generó polémicas al anunciar el posible fin de algunos ministerios, como el de Trabajo.
Bolsonaro, líder de la emergente ultraderecha brasileña, capitán de la reserva del Ejército y elegido presidente en octubre, regresó a su residencia oficial en Río de Janeiro después de tres días de intensa actividad.
