La caravana de unos 7.000 migrantes centroamericanos, la mayoría hondureños, que busca llegar a los Estados Unidos, arribó ayer a Juchitán, la ciudad del Istmo de Tehuantepec, en el sur de México, más afectada por el terremoto del 7 de septiembre de 2017.
La autoridad municipal dispuso la estación camionera inconclusa, ubicada a dos kilómetros del centro de la ciudad, para albergar a los migrantes porque la ciudad no tiene parque, ni mercado ni Palacio Municipal al quedar devastada por este sismo, que dejó 98 muertos en total.
Por la mañana, miles de migrantes reiniciaron desde Santiago Niltepec la marcha a pie, pero alrededor de 500 personas, principalmente mujeres y niños, fueron trasladados en diez autobuses de pasaje patrocinados por una altruista familia juchiteca dedicada al comercio.
Con la llegada masiva de migrantes escasearon los alimentos preparados por la autoridad municipal y quienes llegaban rezagados debían esperar en largas filas para recibir la comida preparada.
