La primera ministra británica, Theresa May, pidió ayer a su Gobierno "unidad" y "firmeza" para alcanzar un acuerdo del "brexit" que respete el resultado del referéndum de 2016, preserve empleos y mantenga la unidad del Reino Unido.
May celebró ayer una reunión del gabinete en su residencia oficial del número 10 de Downing Street -un día antes de la cumbre europea en Bruselas-, en medio de las presiones de sus ministros euroescépticos sobre la marcha de las negociaciones del la salida británica de la UE.
"Estoy convencida de que si nosotros, como Gobierno, permanecemos unidos y nos mantenemos firmes, podemos alcanzar esto", dijo la "premier" a sus ministros, informó ayer un portavoz oficial.
Con esta reunión, May ha intentado evitar dimisiones entre ministros eurescépticos, como se temía el domingo, por los desacuerdos para resolver el problema de la frontera entre las dos Irlandas a fin de que continúe invisible para no perjudicar el proceso de paz norirlandés.
Un portavoz oficial precisó ayer que ningún ministro expresó la intención de renunciar a su cargo durante el encuentro, después de que el antiguo titular del "brexit" David Davis pidiera el domingo dimisiones y una rebelión del gabinete contra los planes de May. Londres aún tiene que acordar con Bruselas cómo evitar una frontera visible entre las dos Irlandas, en caso de que las dos partes no lleguen a un acuerdo sobre su futura relación comercial durante el periodo de transición, que empezará tras la retirada británica el 29 de marzo de 2019 y que terminará a finales de 2020.
La UE quiere que Irlanda de Norte quede dentro de la unión aduanera europea si ese acuerdo -negociado en el periodo de transición- no prospera, pero Londres rechaza esta opción porque implicaría situar la frontera aduanera en el mar de Irlanda, que separa Irlanda del Norte de la isla de Gran Bretaña.
