Sudán del Sur y el nordeste de Nigeria son los dos lugares donde la gente menos puede permitirse un plato de comida, ya que le cuesta más de lo que gana, según un estudio del Programa Mundial de Alimentos (PMA).
La agencia de la ONU publicó ayer un índice por el Día Mundial de la Alimentación en el que evalúa a 82 países en desarrollo en función del porcentaje medio de ingresos diarios que tienen que dedicar sus habitantes para lograr un plato casero de 600 kilocalorías.
La lista está encabezada por segundo año por Sudán del Sur, país en guerra donde más difícil resulta hacerse con un plato sencillo como una sopa o un guiso con frijoles o lentejas, acompañado de un puñado de arroz o granos, agua y aceite.
Tomando como referencia el coste de 1,2 dólares que esos ingredientes tendrían para un neoyorquino (el 0,6 % de su paga diaria), un sursudanés necesitaría los ingresos de más de dos días para costearse algo similar, lo que en la ciudad de Nueva York equivaldría a pagar 348 dólares. En el nordeste de Nigeria, otra zona sumida en una grave inestabilidad, una persona debería emplear los mismos esfuerzos que alguien que tuviera que pagar 222 euros por ese mismo plato en un país rico como Estados Unidos.
