A falta de una semana para las elecciones presidenciales del 7 de octubre, Brasil entró en la recta final de su convulsa campaña electoral, que sigue polarizada entre el ultraderechista Jair Bolsonaro y el progresista Fernando Haddad, sucesor de Luiz Inácio Lula da Silva en la disputa.
El pleito electoral comenzó el 16 de agosto y desde entonces diversos acontecimientos, como la inhabilitación política de Lula o el atentado sufrido por Bolsonaro, han trazado el rumbo de las elecciones más imprevisibles en las dos últimas décadas en Brasil. A siete días de los comicios, los sondeos sitúan al frente de la carrera a Bolsonaro (28 %), un capitán de la reserva nostálgico de la última dictadura militar, firme defensor de la liberación de armas y polémico por su historial de declaraciones machistas, racistas y homófobas. Bolsonaro lidera la disputa, pero también el rechazo de los electores, especialmente entre las mujeres, que el sábado 29 lideraron multitudinarias manifestaciones en San Pablo y Río de Janeiro contra el abanderado del Partido Social Liberal (PSL).
