Las protestas contra el presidente Daniel Ortega continuaron ayer en Nicaragua pese a las "amenazas y ataques" contra los manifestantes, según denunciaron los propios afectados en Managua.
Miles de nicaragüenses volvieron ayer domingo a las calles de Managua, capital de Nicaragua, para marchar contra Ortega, a quien acusan por la muerte de cientos de personas en protestas contra su Gobierno desde abril.
La protesta atrajo a una multitud de personas a pesar de la fuerte presencia policial en el punto de reunión, algo inusual en Nicaragua.
Horas antes de la marcha dos manifestantes "claves" fueron arrestados, uno de ellos, Javier Espinoza, que animaba las protestas con su equipo de sonido, y el otro, el joven Norwin Gutiérrez Álvarez, encargado de dirigir el recorrido para evitar situaciones violentas.
El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) calificó a los capturados como "reos políticos", porque fueron detenidos sin cometer delito, al igual que más de 309 personas, explicó el organismo.
Los manifestantes acusaron a la Policía nicaragüense de "practicar actos de intimidación", a lo que no cedieron.
La marcha contra Ortega se extendió por más de diez kilómetros, y fue seguida de cerca por las fuerzas policiales.
Tal como en protestas anteriores, algunos manifestantes fueron agredidos por motociclistas y hombres encapuchados al finalizar la actividad, esta vez sin heridos de gravedad.
