Mario Abdo Benítez prometió ayer en su investidura como presidente de Paraguay un golpe de timón para desterrar la corrupción y construir un sistema judicial que erradique la impunidad, además anunció un mayor protagonismo del país en situaciones como las de Venezuela y Nicaragua.
Abdo Benítez, del conservador Partido Colorado, sentó esas bases en el discurso que siguió a su juramento como presidente en las afueras del Palacio de Gobierno, frente al río Paraguay y ante la presencia de mandatarios como el boliviano Evo Morales, el argentino Mauricio Macri o el brasileño Michel Temer.
Pese a que su predecesor, el también colorado Horacio Cartes, le entregó el bastón presidencial en el Congreso, no asistió al acto de investidura de Abdo Benítez.
"La impunidad es el cáncer a vencer. ¿Por cuánto tiempo más nuestro pueblo va a aguantar a una justicia implacable, rígida para los ciudadanos más humildes y complaciente para los que tienen influencia?", preguntó Abdo Benítez, que llega a la Presidencia a los 46 años.
A ese respecto, el presidente y exsenador recordó que la ciudadanía ya se ha levantado contra la corrupción, en referencia a las recientes movilizaciones de repudio en Asunción contra varios escándalos que afectan a algunos legisladores del oficialismo.
Acompañado de su esposa, Silvana López Moreira, el presidente afrontó también el tema de la pobreza, que en 2017 afectaba a 1.809 millones de personas, un 26,40 % de los más de 6.8 millones de habitantes del país, según la Encuesta Permanente de Hogares.
Para sacar a esos paraguayos de la pobreza, urgió a disminuir el desempleo e impulsar una movilidad ascendente, junto a políticas tributarias que aseguren mayor recaudación.
