Varios miles de manifestantes se reunieron ayer en una céntrica plaza de Washington para clamar contra la llegada de supremacistas blancos a la capital de EE.UU. en el primer aniversario de la sangrienta marcha de neonazis de Charlottesville (Virginia).
Diversos grupos de manifestantes se reunieron a mediodía en el centro de la ciudad entonando consignas y elevando pancartas con mensajes de rechazo al racismo, la xenofobia y el fascismo para evitar que se repitan sucesos trágicos como los vividos en agosto de 2017.
Familias con menores de edad, personas comprometidas contra los discursos de odio, activistas afroamericanos, antifascistas y socialistas son algunos de los perfiles que podían verse en la Freedom Plaza, ubicada a unos 700 metros de la Casa Blanca.
Allí, varios millares de personas se concentraron para ganar en número y combatir la narrativa de odio de los neonazis, que horas después llegan a la capital. Entre los protestantes se encontraba Amanda Trebach, miembro de la Internacional Socialista y enfermera, quien cree que los neonazis tienen que ser confrontados en número en las calles para que vean que su mensaje no es el mayoritario.
"Creo que el presidente (Donald Trump) está reforzando el mensaje de los nazis porque apoya muchas de sus ideas, porque no ha salido a condenar los grupos que llegan hoy a la ciudad. Les ha empoderado", enfatizó a EFE la activista, quien explicó que las acciones físicas contra estos xenófobos no son la mejor forma de rebatirles.
