APUESTA
El partido apuesta a la fuerte transferencia de votos de Lula y a la imagen fresca del dúo Haddad y Manuela, para llegar al comando del país.
La prisión no le ha impedido al expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, seguir diseñando el destino de su Partido de los Trabajadores (PT). Eligió como su vicepresidente y potencial sucesor al filósofo Fernando Haddad, exalcalde de San Paulo (2013-17).
La fórmula, aprobada por la dirección del PT, es la estrategia para mantener a Lula en la cabeza de una alianza de izquierda hasta agotar todas las instancias legales, prácticamente nulas, a su favor.
Lula está preso desde abril, cumpliendo una condena de doce años por corrupción y blanqueo de fondos, en el caso de un piso triplex frente al mar, en el balneario de Guarujá, que habría recibido de la constructora OAS, investigada en la Operación Lavacoches.
El PT debe inscribir la fórmula Lula - Haddad el 15 de agosto, para el registro ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), que tendrá un mes para aceptar o rechazar la candidatura de Lula. El líder de la izquierda, que encabeza todas las encuestas con más del 20 % de las preferencias, fue condenado en segunda instancia, lo que lo vuelve inelegible por la ley brasileña, a no ser que consiga un veredicto favorable en el TSE.
