DUBLÍN. Un escándalo de adopciones ilegales que puede afectar a cientos de miles de personas abrió un nuevo capítulo en la historia negra de Irlanda, envuelta en casos de abusos cometidos por la Iglesia católica contra menores y mujeres.
El primer ministro irlandés, el democristiano Leo Varadkar, confirmó ayer en el Parlamento la existencia de graves irregularidades cometidas en los procesos de adopción.
