Venezuela celebra elecciones presidenciales hoy, unos comicios marcados por la desconfianza de la mayor alianza opositora que decidió no participar, y que dejó el camino casi libre al presidente Nicolás Maduro para reelegirse y gobernar hasta 2025.
Los principales estudios del país sugieren que hoy, al menos, la mitad de la población no participará en el proceso, es decir que quién resulte electo, según las estimaciones más favorecedoras, tendrá el respaldo de una cuarta parte de la población.
Irónicamente las elecciones que se celebrarán en Venezuela eran el clamor de los opositores hace dos años atrás, cuando promovieron formalmente y con protestas callejeras la celebración adelantada de las presidenciales, y que tras recoger millones de apoyos de electores las autoridades lo negaron por considerarlo "improcedente".
Dos años después de esa iniciativa que fue el génesis de las mayores protestas que ha vivido el país caribeño en los últimos años, las autoridades del Consejo Nacional Electoral -controlado por personas próximas al oficialismo- decidieron adelantar las presidenciales seis meses, pero esta vez los opositores decidieron no participar.
