Francia, Alemania y Reino Unido mostraron ayer su intención de salvar el acuerdo nuclear con Irán alcanzado en 2015 para paliar el duro golpe que supuso la retirada anunciada el martes 8 por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
El presidente francés, Emmanuel Macron, encabezó la iniciativa de reconstrucción del pacto y fue el primero en hablar con su homólogo de Irán, Hasan Rohaní, a quien expresó ayer por la tarde telefónicamente su voluntad de mantener el acuerdo nuclear multilateral pese al abandono de Estados Unidos.
En un comunicado difundido por la presidencia, Macron manifestó la voluntad de Francia de continuar poniendo en práctica el pacto "en todas sus dimensiones" y acordó con Rohaní trabajar para que otros países puedan proseguirlo con el fin de que se preserve la estabilidad en una de las regiones más tensas del planeta.
El mandatario francés, quien lideró la respuesta conjunta con Berlín y Londres a la decisión estadounidense, fue el principal defensor de este pacto e intentó persuadir, sin éxito, a Trump en su visita a Washington de finales de abril para que no lo abandonase. Las consecuencias de la marcha de la primera potencia mundial en este acuerdo, firmado entre Irán y la anterior administración estadounidense presidida por Barck Obama, Rusia, China, Francia y Reino Unido, más Alemania y la Unión Europea (UE), son todavía una incógnita.
Francia y Alemania ya expresaron su preocupación acerca del impacto económico que pueda tener en las empresas europeas la retirada estadounidense de un pacto que contemplaba el levantamiento del embargo comercial iraní y la entrada de compañías extranjeras en el país. Francia explicó que los países europeos intercederán ante Estados Unidos para intentar minimizar las sanciones que Washington ha dicho que aplicará después de retirarse del acuerdo.
