EFE. La justicia cercó ayer el entorno del presidente de Brasil, Michel Temer, con el arresto de varios de sus allegados y aumentó la presión sobre el jefe de Estado, investigado por la firma de un decreto que pudo haber beneficiado a una empresa en el puerto de Santos.
La Policía Federal detuvo a tres personas del círculo más próximo del mandatario tras una autorización del Supremo, lo que complicó la situación de Temer, de 77 años, en un momento en el que baraja optar a la reelección.
