PRAGA. La dimisión del primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, y su gabinete, oficializada ayer, fue el precio político de la crisis desatada por el asesinato del periodista de investigación Jan Kuciak, que sacudió los cimientos de este Estado miembro de la Unión Europea (UE) desde 2004.
El socialdemócrata Fico presentó su dimisión en un intento de salvar la actual coalición tripartita, tras el escándalo causado por el asesinato Kuciak y su novia.
